10 cosas que NO echamos de menos de vivir en Londres

Londres es una ciudad preciosa. Una ciudad llena de movimiento y de oportunidades y que nos invita a soñar despiertos.

Nada más lejos de la realidad. Los 5 años que hemos vivido en la capital Británica han sido únicos y muy especiales y los hemos disfrutado muchísimo. Sin embargo, no todo es oro lo que reluce.

Así que complementando el post 15 cosas que vamos a echar de menos de vivir en Londres, hoy os traemos las 10 cosas que NO echamos para nada de menos de vivir en Londres.

10 COSAS QUE NO ECHAMOS DE MENOS DE VIVIR EN LONDRES

  • El pagar por todo y el sin sentido de los precios. Para poneros en situación… Un piso de 1 habitación, en un barrio minimamente decente en zona 2-3, en Londres asciende tranquilamente a 1.400 libras al mes, SOLO EL ALQUILER. Luego hay que sumar los gastos mensuales (gas, electricidad, agua, impuesto del council, ADSL, linea de móbil…). Y si eres de los que les gusta ver la tele también hay que pagar para ver la tele. En el peor de los casos, siempre puedes alquilar una habitación en un piso o casa con otros huéspedes y pagar 800 libras al mes (en este caso, con gastos incluidos). Por otro lado, hacer la compra es una ruina, aunque compres lo más barato la mala calidad – precio no compensa. Y finalmente le sumamos el más que necesario bono de transporte (alrededor de 120 libras al mes) sólo para viajar por las zonas 1 y 2 (si vives en zona 3 es más caro, y así progresivamente hasta zona 6).

Para daros un ejemplo. El salario mínimo de este 2019 ha sido de 7,83 libras la hora. Contando que trabajas 40h semanales (lo que vendrían a ser aproximadamente 160h mensuales) cobras 1.252 libras. De estos se van cada mes, más o menos 250 lilbras (20% de impuestos), te quedas con 1.000 libras netos. Con todos los gastos anteriores, ¿sigues creyendo que vivir en Londres es fácil?

  • El maldito cielo gris. Por contrario a lo que muchos piensan, en Londres no llueve tan a menudo cómo la gente suele decir. Lo que sí que predomina casi todo el año es el cielo gris. Ni lluvia, ni sol, ni nieve, sólo el triste cielo gris que puede permanecer por días, sobretodo en invierno. Es deprimente y muchas veces hasta te preguntas si realmente existe el sol. Además nada tiene que ver con otras ciudades cómo Cambridge o Brighton dónde pueden disfrutar de muchos más días de sol al año. Sin embargo hay que decir que cuando sale el sol Londres es una ciudad MUY bonita.

  • Las picas con dos grifos. En Reino Unido tuvieron la ingeniosa idea de hacer las picas de los baños con dos grifos, de uno sale agua helada y del otro agua hirviendo y a partir de aquí arréglatelas. ¡Super práctico vamos! Olvidaros de lavaros las manos con agua templada, a no ser que queráis hacer malabares.

  • Las largas distancias y el frecuente mal funcionamiento del transporte público. Otra de las dificultades diarias a las que se enfrenta un Londinense son las largas distancias, ya que para llegar a cualquier sitio hay que tirarse un buen rato en transporte. Y pensaréis «Londres tiene una enorme red de transporte público», si es verdad, pero no es del todo eficiente cómo debería ser. Y es que hasta la lluvia es un motivo para que haya retrasos en la mayoría de líneas. Para empezar el metro no dispone de ventilación en verano, suele ir sobrepasado de gente y las cancelaciones y retrasos son muy frecuentes. Y sin mencionar que en el Sud de Londres apenas hay conexión de metro. Por otro lado el bus es ya la peor pesadilla, nunca llega a la hora y generalmente te tiras un buen rato en la calle esperando a que llegue. Cojer el bus para ir a trabajar es sinónimo a llegar tarde siempre, pues con el tráfico de Londres es casi imposible que todo vaya según lo previsto. Y a todo esto, pagas 120 libras al mes como mínimo (depende de las zonas que recorras).

  • Las exageradas aglomeraciones de gente por todos lados. Siempre fuí paciente con las aglomeraciones de gente pero vivir en Londres acabó con toda mi paciencia. Ir de compras o a pasear por el centro de la ciudad es una actividad que involucra mucha paciencia. Gente, gente y más gente. Gente que viene de caras, de lado, gente cruzando enmedio de la gente, gente parada en medio del paso, gente que corre y gente que choca contra tí. Facilmente podéis imaginaros el estrés que provoca frecuentar zonas céntricas cómo Piccadilly y Oxford Circus o el mismísimo Winter Wonderland. ¡Una locura! Y no queráis imaginaros ir de compras al centro un sábado por la tarde o por Navidades… Así fue cómo nos aficionamos a comprarlo todo por internet.

  • La mala calidad de la comida y el famoso pan de molde. Olvidaros de ir al supermercado y realizar una compra de productos frescos, vegetales y frutas llenas de pulpa y riquísimas, eso no existe en Londres. Las frutas y verduras a menudo te recuerdan con los que jugábamos de pequeños y tranquilamente pueden permanecer en la nevera 2 meses y seguir intactos. El pescado fresco es muchísimo más caro que el congelado, al igual que con la carne, y olvidaros de los buenos embutidos. Por otro lado, para los españoles comer pan es algo imprescindible. Y aquí tenemos pan de todos tipos, todos artesanos, crujientes y buenísimos. Eso en Reino Unido no se lleva tanto, en el supermercado sólo encontrarás el típico pan bimbo de toda la vida y en cadenas cómo Pret a Manger dónde venden comida rápida para llevar son más de sándwiches de bollería industrial con mezclas extrañas y nada apetitosas. Evidentmente en panaderías disponen de panes artesanales pero no en todos los barrios hay panaderías y evidentemente es más caro. Igual si optas por comprar en tiendas ecológicas, no las hay por todas partes y el coste es casi el doble.

  • Dificultad de llevar una vida social con gente que no sea de tu trabajo. Para disfrutar de una buena vida social en Londres o te haces amigo de tus compañeros de tarbajo o dificilmente tendrás una ajitada vida social. Pues entre que los horarios laborales son muy variados (dependiendo del sector industrial en el que se trabaje) y las largas distancias, es bastante difícil encontrar un momento para ver a los amigos. A no ser que vivas por la misma zona claro. Así que olvidaros de los «pasate por casa y vemos una peli», pues hay que planearlo todo con antelación. También tenemos que deciros que después de una intensa semana levantándote temprano para ir a trabajar, con largos viajes en transporte público y lo caro que es todo, en tu día libre sólo te apetece estar en casa tranquilo a tu aire. Y por norma general la meteorología tampoco suele acompañar.
  • La contaminación y la sensación de suciedad constante. A vistas de algunos parece exajerado pero realmente notamos la diferencia de vivir en Girona y vivir en Londres. Tos constante, congestión, predisposición a cojer resfriados más profundos… Y es que dificilmente pasearás por Londres sin oler a carburos de coches y sin sentirte sucio después de salir del transporte público.

  • La antiguedad de las viviendas. No es para nada una sorpresa que os diga que el alquiler en Londres es un escándalo. Y es que si no tienes la suerte de poder permitirte un piso nuevo o reformado lo más seguro es que acabes viviendo en la típica casa inglesa, bastante vieja, con su moqueta llena de polvo, sus ventanas que pesan una tonelada y sin cortinas y probablemente tengas problemas de humedad o de inquilinos. Si hemos dicho inquilinos, con eso nos referimos a hormigas, arañas, ratones o escarabajos. La verdad es que pocos se libran de las visitas de estos curiosos que buscan el calor en invierno, están por todas partes. Restaurantes, hoteles, edificios habitables… da igual lo posh que sea el establecimiento, si el edificio es antiguo habrá inquilinos intentando colarse constantemente.

  • Los veranos en jerséi y chaqueta. Los veranos ingleses son bastante frescos. A decir verdad pocos son los días en que las tempraturas llegan a los 25°C – 30°C. Normalmente en esta epoca del año las temperaturas se mueven entre los 14°C y los 20°C. Aunque a nosotros los veranos frescos nos gustan mucho, y los preferimos, se echa también de menos el calor y el poder ir a la piscina y la playa o tomarte unas birras en una terraza sin tener que llevar contigo una chaqueta por si cambia el clima, ya que en Reino Unido el tiempo puede cambiar radicalmente en cuestión de minutos y ser totalmente diferente a pocos km de distancia.

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