De Barcelona a Kathmandú y paseando por Thammel

El viaje de ida de Barcelona a Kathmandú fue de lo más largo y agotador. Como no encontré vuelos directos escogí el que mejor me iba por horarios y fechas. De Barcelona a Istanbul y de Istanbul a Kathmandú. La primera parte del vuelo fue muy bien, fueron 4 horas en las que ví alguna peli, escribí y no dejé de imaginar y soñar lo que iba a ser la aventura que me esperaba.

Escala en Turquía

Entre vuelo y vuelo tuve que hacer una escala de 8 horas en Turquía. En un principio me dió un palo enorme tener que hacer una parada de 8 horas y más de tarde-noche. Si hubiera sido de día me hubiera acercado a visitar Istanbul. Al final pensé que tampoco estaría tan mal si podía quedarme en un lounge para descansar, en 8 horas tendría tiempo de sobras. Al buscar información en la web de la compañía aérea encontré el precio de acceso al lounge (obviamente no viajaba en primera clase) y me costaba lo mismo que pagar una noche en el único hotel del aeropuerto.

Ni me lo pensé, fuera como fuera esa parada de 8 horas me iba a costar un ojo y medio de la cara, pues al menos que pudiera disfrutar de una buena cama y una buena ducha. Como era el único hotel dentro del aeropuerto de Istanbul no era para nada barato, creo reocrdar que pagué unos 150€. Con lo que no contaba es en que con los nervios de la aventura que me esperaba no pude cerrar ojo ni un minuto.

Llegada al aeropuerto de Kathmandú

Después de un vuelo de 11 horas finalmente aterramos en Kathmandú.

Tardé 2 horas en poder salir de ese aeropuerto. Madre mía, la de colas que tuve que hacer. Ya me habían advertido pero no estaba para nada preparada para semejante caos. No es que fuera un caos como el centro de Kathmandú, pero si un caos de gente por todos lados y de total desinformación.

Primero de todo, cola en las máquinas para sacar la petición del visado. Muchas no funcionaban y en las que lo hacian había una cola eterna. Luego tenías que llevar el papel de la petición al mostrador para pagar el visado, 3 colas que llenaban todo el recibidor. Además de colas mal hechas donde algunos aprovechaban el desorden para colarse. Y finalmente pasar por la revisión de pasaportes. Otra cola obviamente.

Cuando abandoné esa sala quise llorar. De hambre, de cansancio y de agobio. Apenas había comido y yo contaba en que al aterrizar iban a haber aunque fueran máquinas expendedoras y unos baños para asearme la cara y refrescarme. Pero nada de nada. Solo colas, gente y más gente. Una vez pasé por esas puertas fuí directa a recoger mi maleta. Un guarda me ayudó a buscarla muy amablemente y me hablaba mientras yo intentaba poner el anorac y la manta que me regalaron en Turkish Airlines dentro de la maleta. Luego me dió su bendición y sus mejores deseos para mi viaje.

Seguidamente salí al exterior y PUM, un choque de realidad total. Un CAOS con todas sus letras. Parece que solo os hablo de caos pero real que esas fueron las primeras sensaciones que tuve, aunque no me estresaron para nada. Me pareció todo tan auténtico, diferente, bonito… yo iba super preparada mentalmente a todo lo que iba a encontrarme. Me puse de puntillas y entre los 500 nepalíes con carteles y gritos para llamar la atención de los turistas recién llegados atisbé a mi guía. Lo reconocí porqué venía por parte de la ONG y evidentemente me habían enseñado quién era. Ademas él llevaba un cartel con mi nombre.

Me sorprendió que con solo verme me empezó a decir cosas en español, supuse que llevaba tiempo trabajando para esta ONG española y había aprendido cositas.

En taxi hasta Thammel

Andamos hasta lo que me pareció un aparcamiento (caótico claro), de hecho no lo recuerdo muy bien, ese primer día está algo borroso en mi mente, demasiadas horas sin dormir supongo. Me llevó hasta un taxi y me ayudó a subir mi maleta. Luego él se fue con su moto y me dijo que me esperaba en el hotel dónde me dejaría el taxi. Esperé dentro del taxi unos 10 minutos hasta que otros dos turistas se subieron.

Los turistas que venían en el taxi conmigo eran bastante raros, con un humor que nunca acabé de entender. Pero yo feliz. Estuve hablando con ellos y escuchando sus batallitas sobre Nepal porqué no era la primera vez que estaban en el país. Mientrastanto no dejaba de mirar por la ventana y alucinaba con el ajetreo de la ciudad de Kathmandú. Coches en todas direcciones, tanto polvo en el aire que apenas se veía nada, motos por todos lados, vacas cruzando la carretera… un show. Pero yo no dejaba de sonreír.

Recuerdo no dejar de hacer preguntas al conductor llamado “Anorak”. Sí, se llamaba Anorak. Nos reímos un buen rato los dos al decirme que se llamaba así, él sabía perfectamente lo que significaba su nombre en Español. Le preguntaba por las normas de tráfico, el motivo por el que pitaban todo el rato y porqué el pasajero de atrás de la moto no lleva casco… tenía tantas y tantas ganas de conocer TODO sobre el país y su gente que el trayecto de 1 hora se me pasó volando.

Tarde de turismo por Kathmandú

Llegué al hotel, me bajé del taxi y antes de poder decirles gracias a los taxistas ya no estaban. Fue asombrosa la rapidez con la que se fueron, ni me di cuenta. Mi guía me ayudó a subir todo a la habitación y mientras él comía algo yo monté mi saco de dormir, me duché y me cambié de ropa. Luego bajé y aprovechamos esa misa tarde para visitar el Durbar Square de Kathmandú. Hubiéramos podido ir al templo de los monos pero como el tiempo parecía indeciso en si llover o no me dijo que mejor nos quedábamos por el centro.

Me contó mil cosas sobre Thammel, Nepal, su cultura, sus tradiciones, sus dioses… yo solo iba con el móvil apuntando en mi aplicación de notas para no olvidarme de nada. No saqué ni una foto esa tarde, intenté concentrarme en aprender todo lo que me decía y que no me quedase nada de nada por saber. Estoy segura que parecía todo una turista, medio dormida, intentando no caerme al caminar por esas calles mal asfaltadas, llenas de agujeros y que no me atropellara una moto, un coche o una persona.

Ese día pensé, “tómatelo con calma, estás cansada, ya volverás en un mes, antes de volver a España y visitarás Kathmandú de nuevo tranquilamente”. Que equivocada estaba, nunca más volvería a ver Thammel como lo ví esa tarde.

Luego mi guía me invitó a tomar algo con sus amigos españoles con los que a día de hoy todavía tengo relación y les guardo un especial cariño por haberlos conocido ahí, en esas circunstancias, y por lo que pasaría un mes después.

Al llegar la noche, estaba tan agotada que en cuánto llegué al hotel me fuí directa a la cama, no pensé ni en ponerme el pijama.

Espero que este post te haya servido de ayuda. Cualquier duda puedes contactarme o dejar un comentario abajo, te ayudaré en todo lo que pueda. Recuerda que también puedes seguir todos mis viajes en Instagram y Youtube.

TODO LO QUE NECESITAS PARA PREPARAR TU VIAJE:

EL MEJOR PRECIO en tus reservas de alojamiento con Booking aquí
Viaja seguro y por ser nuestro lector ahórrate un 5% DE DESCUENTO contratando tu seguro de viajes con MONDO aquí
Encuentra LAS MEJORES OFERTAS de vuelos aquí
Reserva los MEJORES TOURS Y EXCURSIONES en español aquí
Reserva todos los DESPLAZAMIENTOS EN FERRY, TREN Y BUS aquí
Encuentra mis productos RECOMENDADOS aquí
Encuentra un montón de CONSEJOS VIAJEROS aquí

Me encantaría saber que opinas del post. ¿Me dejas unas palabras?