Un final inesperado

Después de casi un mes en Nepal y a punto de terminar mi voluntariado todo se complicó. Con muy breve aviso se cerraron las fronteras del país y todos mis planes de viaje se torcieron. Lo que no me hubiera imaginado para nada es que dicha situación se complicaría tanto como para quedarme atrapada en Nepal durante 3 meses enteros

Última semana de voluntariado

Como os comentaba ayer, a finales de la tercera semana de mi voluntariado y con la llegada del covid llamé a Qatar y cambié mi vuelo de regreso a España. En un principio yo debía regresar el 31 de Marzo. Tenía previsto acabar mi voluntariado y luego viajar por Nepal sola una semanita. Pero viendo la situación que nos estaba por caer, decidí adelantar el vuelo lo antes posible. Pero todas las aerolíneas estaban experimentando cancelaciones, retrasos y cada vez habían más vuelos que no podían salir. Debido a esto todos los vuelos que sí lograban salir iban llenos y lo antes que podían darme era para el 24 de Marzo.

Sin novedades del vuelo

Esa última semana fue difícil. Me quedaba trabajo por acabar y estuvimos los tres primeros días enteros sin electricidad ni internet. Seguía llamando a Qatar y no había novedades del vuelo del 24 de Marzo, no podían confirmarme si saldría o no. Con los nervios y la falta de información llamé a la embajada de España de Nepal, que está en Nueva Delhi y no supieron decirme nada. Me aconsejaron que si tenía un sitio donde dormir y comida que me quedara donde estaba y esperara a ver que decidía el gobierno de Nepal y como evolucionaban las cosas en España (gran consejo).

Esos días solo recibía noticias de España. Los casos subían de miles en miles y querían cerrar las fronteras del país y no aceptar vuelos de entrada. De ser así yo corría el riesgo que aunque todo fuera bien des de Nepal, una vez llegase a Qatar me quedase atrapada sin poder volar a España. Si eso pasaba tampoco me aceptaban en Qatar, así que acabaría tirada en el aeropuerto. Había leído casos de gente que se había quedado atrapada en aeropuertos por el cierre de fronteras de su país de destino. Cada vez estaba más asustada.

Era una situación muy difícil. No había nada que pudiese hacer al respeto y tampoco sabía que había en juego realmente. Nunca antes habíamos experimentado una situación así y nadie podía darme una respuesta clara o segura. Al final opté por ir improvisando día a día y disfrutar de mis últimos días en Bastipur, pasase lo que pasase luego.

Cierre de escuelas y negocios en Nepal

El Jueves anunciaron el cierre de escuelas en Nepal por almenos un mes y por lo tanto de todos los proyectos de Nepal Sonríe. Ese día apenas vinieron peques al cole. Los Nepalíes estaban asustados, se empezaban a hablar de posibles casos. Nada confirmado por el gobierno pero de boca en boca aparecían casos por todos lados. La mañana siguiente la escuela estaba ya cerrada y por las calles apenas había gente. Aprovechamos esa tranquilidad para estar con las profes y realizar alguna actividad con ellas. Ese día era el cumple de una de ellas y lo celebramos con un pastel. Yo y mis compañeros les habíamos prometido que les cocinaríamos tortilla de patatas así que aprovechamos ese mediodía para cocinarles. Pusimos música y comimos todos juntos. Fue una manera muy bonita de pasar mi último día en Bastipur. 

A partir del día siguiente y durante un mes (en un principio) las profes no volvían a la escuela y los proyectos quedaban parados al igual que se cerraban, en todo Nepal, los sitios públicos como cines, restaurantes, escuelas y se cancelaban todas las celebraciones. Eso les asustaba a ellos y nos asustaba a nosotros. A mí por mi inminente vuelta a los tres días y a mis compañeros porqué les quedaban todavía 3 meses de trabajo en terreno y con los proyectos parados poco iban a hacer. Además que en la aldea donde está la casa de voluntariados apenas hay nada, todo lo conseguíamos en la ciudad de Hetauda.

Un final inesperado

Ese mismo Sábado 21 de Marzo me levanté temprano para irme de Bastipur. Tenía encargado un 4×4 a las 08:00h de Hetauda a Kathmandú. Pasaría el fin de semana ahí y el Lunes vería si mi vuelo se confirmaba. De ser así llamaría a la embajada Española y me aseguraría que era seguro volver y que des de Qatar podría llegar a Barcelona. De no ser así cojería un bus en Kathmandú y me iría a Pokhara para aislarme en las montañas, lejo de la civilización hasta que todo pasase. Ya fuese 1 semana o 15 días.

Cambio de planes

Pero ese día al levantarme ví que justo la noche anterior anunciaron el cierre del transporte a partir del Domingo 22 y el cierre de fronteras para el Martes 24. Tenía que tomar una decisión rápida, en la siguiente media hora. La embajada no me cojía el teléfono, Qatar no contestaba y mi família en España seguía durmiendo. Tenía que decidir si ir a Kathmandú y quedarme ahí atrapada sin saber si mi vuelo saldría o irme directamente a las montañas hasta que todo pasase y fuera seguro cojer un vuelo de vuelta. Podía quedarme en la casa de voluntarios pero ahí habían muchos cortes de electricidad y hacía mucho calor y si los proyectos se cerraban tampoco pintaba nada ahí.

Quién lleva un tiempo siguiéndome en mis redes sociales o siguiéndome por aquí en el blog, probablemente me siguió en la que fue la aventura más rara de mi vida.

Trayecto solo de ida

Esa mañana me duché, cojí la maleta y me fuí con el primer bus que pasó por Bastipur con destino Pokhara. Una vez ahí cojería un taxi y subiría hasta las montañas del Sarangkot a 15km de Pokhara y me quedaría ahí. Antes de partir a Nepal, des de casa, ya había reservado los hoteles donde me quedaría durante mi viaje de 7 días por Nepal. Así que llamé al alojamiento que tenía reservado en el Sarangkot y les conté mi situación. Muy amablemente me abrieron los brazos y me dijeron que estarían encantadas de hospedarme durante el tiempo que fuera necesario y que ya arreglaríamos el precio o lo que fuera. Así que, ese mismo día, ya dormí en el que fue mi hogar durante los 53 primeros días que estuve confinada en Nepal. Puedes leer toda mi aventura en el diario de mi día a día confianda en Nepal.

Lo que me llevo de esta experiencia

Siempre voy a llevar un pedacito de Bastipur en mi corazón. Todo lo que me ha enseñado esta experiencia y la gratitud de los niños con los que trabajé. Sus sonrisas y sus infinitas sesiones de preguntas. Las profes, mujeres tan bonitas y fuertes que solo verlas dan ganas de abrazarlas y no soltarlas. Mi día a día ahí, otra manera de vivir y ser feliz igual. El reto personal que suponía para mí ese viaje. Las maravillosas personas con quién compartí esta experiencia y que sin ellas probablemente no hubiera sido lo mismo. Los atardeceres más bonitos que he visto en mi vida. Auto superación. Es tanto lo que me llevé de ahí que me lo tatué, para nunca olvidar lo que significó Bastipur para mí. 

Espero que este post te haya servido de ayuda. Cualquier duda puedes contactarme o dejar un comentario abajo, te ayudaré en todo lo que pueda. Recuerda que también puedes seguir todos mis viajes en Instagram y Youtube.

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